Esta Copa del Mundo 2026 no será una más. Más allá de la expansión inédita del torneo y del fenómeno global que promete convertirse en el evento deportivo más grande de la historia, el certamen también tendrá un condimento emocional imposible de ignorar: será el escenario de despedida de una generación que redefinió el fútbol moderno.

Durante más de dos décadas, nombres como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar dominaron la escena internacional, no solo por sus títulos y estadísticas, sino por haber llevado el juego a un nivel de exposición, exigencia y espectáculo sin precedentes. En Estados Unidos, México y Canadá, esos mismos protagonistas comenzarán a cerrar definitivamente el telón.

En el caso de Messi, la historia parece haber alcanzado su clímax en Qatar 2022. Campeón del mundo, líder indiscutido y emblema de una selección que volvió a la cima, su presencia en 2026 aparece más ligada a una despedida simbólica que a una búsqueda pendiente. A su lado, Cristiano Ronaldo transita un camino similar: leyenda del fútbol europeo, máximo goleador histórico en selecciones y figura determinante durante años, encara su último Mundial con el objetivo de cerrar una carrera irrepetible.

Otro caso cargado de matices es el de Neymar. A los 34 años, el delantero brasileño llega condicionado por lesiones y un desgaste acumulado tanto físico como emocional. Su talento nunca estuvo en discusión, pero su recorrido estuvo marcado por altibajos que lo dejaron en deuda con el máximo título. El Mundial 2026 podría ser su última oportunidad para reescribir ese capítulo.

En esa misma línea aparece Mohamed Salah, ídolo absoluto del fútbol africano y símbolo de Egipto en la última década. Tras haber devuelto protagonismo internacional a su selección, el delantero llega a esta Copa del Mundo con la intención de dejar una huella definitiva en el mayor escenario del fútbol.

Europa también despide a dos símbolos alemanes. Luka Modrić, cerebro de Croacia y Balón de Oro en 2018, afrontará posiblemente su última cita mundialista como el gran conductor de una generación histórica que supo desafiar a las potencias tradicionales. Junto a él, Alemania cerrará el ciclo de dos símbolos: Manuel Neuer, revolucionario en su posición, y Thomas Müller, pieza clave en la conquista de 2014.

A ellos se suma el belga Kevin De Bruyne, uno de los mediocampistas más influyentes de su generación, pieza clave en la consolidación de Bélgica como potencia competitiva en el fútbol europeo y mundial, que también apunta a despedirse del torneo más importante.

Desde Sudamérica, el colombiano James Rodríguez también se suma a esta lista de despedidas. Dueño de uno de los picos de rendimiento más impactantes en un Mundial (goleador en Brasil 2014), buscará cerrar su historia con la selección en el torneo más importante.

En América, el arco mexicano también tendrá una despedida histórica. Guillermo Ochoa se prepara para disputar su sexto Mundial consecutivo, un logro reservado para muy pocos en la historia. Su figura, asociada a actuaciones memorables, se convertirá en uno de los grandes símbolos de continuidad y resiliencia.

UNA LISTA QUE DUELE. Los jugadores que jugarían su último Mundial.

El futuro llegó

Pero mientras las luces se apagan para algunos, otras comienzan a encenderse con fuerza. La Copa del Mundo 2026 será también el punto de partida para una nueva generación que ya asoma con protagonismo. El español Lamine Yamal, con su explosión precoz en el fútbol europeo, aparece como uno de los rostros del futuro inmediato. Desde Sudamérica, nombres como Nico Paz representan la renovación de una región históricamente protagonista.

Así, el Mundial 2026 se proyecta como un puente entre dos épocas. Por un lado, la despedida de íconos que construyeron una era irrepetible; por el otro, el nacimiento de nuevos referentes que intentarán ocupar ese lugar en un fútbol cada vez más competitivo y global.